Reina, emperatriz y madre: así era Isabel de Portugal

Hija de Manuel de Portugal y María de Aragón, Isabel de Portugal fue reina de España, emperatriz, esposa de Carlos I y madre de Felipe II.

Su madre, hija de los reyes católicos, tuvo una muy buena formación humanista, y se la quiso transmitir a Isabel, inculcando en ella reglas que orientasen su educación como aprender lenguas vivas además de latín. Isabel también tuvo formación en campos como la música y tocaba varios instrumentos. Por otro lado, Álvaro Rodrigues fue su guía en el camino de la religión.

Su biblioteca era el testimonio de la educación que recibió y de sus gustos culturales, en la que había volúmenes destinados en su mayor parte al culto y la oración y también algunos de otras índoles como los Pensamientos de Marco Aurelio, brillante muestra de la filosofía estoica, o el Enchiridion de Erasmo de Rotterdam.

Cuando solamente tenía 14 años su madre murió y dejó una cláusula en su testamento que mandaba expresamente que sus hijas solamente se casasen con reyes o con hijos legítimos de reyes. Si esto no fuera así, debían ingresar en religión pero en ningún caso debían contraer matrimonio con nobles del reino. Más tarde también muere su padre.

Isabel de Portugal, madre de Felipe II
Isabel de Portugal, retrato de Tiziano (1548). Museo del Prado.

Teniendo Isabel 22 años, contrae matrimonio con Carlos I, este con 26. El papel político de Isabel después de su matrimonio fue muy destacado. Asumió de manera progresiva el trabajo de intermediar entre los intereses del Emperador y los de Portugal.

Entre las preocupaciones políticas constantes de la Reina, que pueden apreciarse en las cartas que enviaba al Emperador y que fueron parcialmente publicadas por Carmen Mazarío, se encontraban tres temas principalmente:

– Las defensas y provisiones de las plazas fuertes de la frontera con Francia.

– Los asuntos económicos en los que con mucha minuciosidad se alude a los contratos y asientos con los hombres de negocios de la época: los Grimaldo, los Fúcares (Függer) o los “Belzares” (Welsser).

– Las peticiones de préstamos al arzobispo de Toledo, al obispo de Ávila o a los duques de Medina Sidonia, Béjar o Alburquerque.

Como madre, la reina Isabel puso particular celo a la hora de elegir maestros para ellos. De hecho, la educación religiosa corrió a su cargo. Felipe, María, Fernando, Juana y Juan fueron los cinco hijos que tuvo el matrimonio, muriendo Fernando y Juan sin apenas llegar a cumplir un año. El último de sus embarazos, con Juan, fue el desencadenante de su muerte en Toledo el 1 de mayo de 1539 con tan solo treinta y seis años.

Se sabe que la pérdida de su madre supuso para el príncipe Felipe un gran impacto, tanto fue así que no pudo acabar de presidir la comitiva que acompañaba el cadáver de su madre. Siguiendo su expreso deseo, fue enterrada en Granada junto a su abuela Isabel la Católica, hasta que en 1574 Felipe II, ya como rey, trasladó sus restos al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Conoce de primera mano la historia de Felipe II y los personajes más emblemáticos de su época con el Pack Leyendas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *