Las reliquias del Monasterio

La Basílica, comenzada en 1563 y consagrada en 1586, fue considerada como la máxima defensa de la Contrarreforma contra el protestantismo. Es el primer templo en España con programas iconográficos, en gran parte realizados por Lucas Jordán, que son la expresión del arte de la Contrarreforma. A esto se añade la grandísima colección de reliquias, razón por la cual también es conocido como el «Monasterio relicario» o «Relicario de relicarios».

El rey creía en el poder espiritual de las reliquias como medio de remisión de los pecados, en sus indulgencias y virtudes curativas. Se pasaba días enteros ordenando, catalogando y contemplando su colección de reliquias a las que recurría continuamente para aliviar y curar sus dolores. Las besaba, las aplicaba sobre sus lesiones, y se enfadaba si algún monje del monasterio alteraba su orden. Incluso en su lecho de muerte, el monarca Felipe II quiso rodearse de sus reliquias. Estas son casi todas huesos o vestimentas de santos.

La cifra total de las reliquias, según el «Inventario y Memorial» es de 7.420, con 678 santos ordenados por orden alfabético en 10 columnas, distribuye, según la importancia de las reliquias, de la siguiente manera: Insignes: 460; Notables: 255; Menores: 1006; Cuerpos enteros: 12; Cabezas enteras: 144; Canillas grandes: 306; Constancia del nombre: 678; Pequeñas: 4.168. Todas perfectamente catalogadas, con certificados de origen y documentos que relatan los testimonios sobre cómo y dónde se hallaron.

La gestión, conservación, catalogación, etc., de las reliquias era un trabajo que requería mucho tiempo y dedicación. Por este motivo, en el monasterio existía el cargo de ‘Reliquiero’, desarrollado por un ‘religioso de edad suficiente’. El Reliquiero tenía que, entre otros asuntos, seguir escrupulosamente las instrucciones sobre el uso de las llaves y días de apertura de los relicarios.

Las reliquias se guardan sobre varias baldas en los altares construidos a tal efecto en la cabecera de las naves laterales, altar de san Jerónimo, que contiene las reliquias de santos, y el de la Anunciación, las reliquias de santas. Ambos altares, pintados por Federico Zuccaro, son trípticos que permiten abrirse por delante para la contemplación y el culto; también pueden abrirse por detrás para tener acceso a las reliquias. Coincide con el hecho de que detrás del altar izquierdo estaban las estancias de la reina y detrás del izquierdo las del rey.

Provienen de 17 diferentes países. Las más numerosas vienen de Italia, de España, pero sobre todo de Alemania, donde otro gran coleccionista, Carlomagno, tenía muchísimas. Felipe II para salvarlas había dado orden de comprar, a cualquier precio, todas las posibles.

Los relicarios del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se abren varios días al año para su contemplación y devoción. Especialmente el día de Todos los Santos (1 de noviembre).

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