Carlos I de España y V de Alemania

Carlos I de España y V de Alemania, también conocido como «el Emperador» o «el César», nació en Gante el 24 de Febrero de 1500. Fue hijo de Felipe I el Hermoso y de Juana I de Castilla y nieto del emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña y de los Reyes Católicos. Con esta coctelera de relaciones dinásticas, Carlos reunió una importante herencia territorial que hizo que se convirtiera en el soberano más importante de la cristiandad.

Tras la muerte de su abuelo, Fernando el Católico, y como vivía su madre, le concernía el título de gobernador de los Reinos Hispanos para regentarlos en nombre de su madre, incapacitada por su enfermedad. Sin embargo, el futuro se decidió de otra manera y las Cortes de Castilla y de Aragón le proclamaron rey. De esta manera, reinó desde 1516 hasta 1555 en todos los reinos y territorios hispánicos en nombre de su madre, haciendo que por primera vez se agruparan en una misma persona las Coronas de Castilla y Aragón. Sin embargo, cuando las Cortes de Castilla le juraron rey junto con su madre, le hicieron un conjunto de solicitudes, entre las que se encontraban las siguientes:

  • Aprender a hablar castellano
  • Cese de nombramientos a extranjeros
  • Prohibición de la partida de oro y caballos de Castilla
  • Tratar más respetuosamente a su madre, aislada en Tordesillas por su enfermedad

Por otra parte, el emperador Maximiliano moría en enero de 1519 y, en junio de ese mismo año, Carlos fue nombrado «rey de romanos», lo que le convertía en el nuevo soberano del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue emperador de Alemania bajo el nombre de Carlos V desde 1520 hasta 1558.

Durante el tiempo que duró su reinado, Carlos I viajó por todos sus dominios combatiendo en numerosas batallas, por lo que nunca tuvo una Corte asentada. Se produjo un período de apogeo en la economía. La conquista de América descubrió muchos mercados y la llegada de oro facilitó las campañas bélicas del soberano y propulsó todas las actividades económicas. Sin embargo, la continua subida de los precios y la política imperialista, llevaron a la Corona a quebrar las actividades económicas de Castilla. Este declive terminaría a finales del siglo XVI.

Se casó con Isabel de Portugal en 1526 y, aunque esta falleciera trece años después y él viviera veinte años más, nunca volvió a casarse. Fruto de esta unión nacieron cinco hijos, de los cuales tan solo el príncipe Felipe y las infantas María y Juana llegaron a la edad adulta.

En 1555, falleció la reina Juana y Carlos se convirtió en rey en solitario de todos los territorios de la Monarquía Católica. En las abdicaciones de Bruselas (1555-1556), Carlos dejó el gobierno imperial a su hermano Fernando y España y las Indias a su hijo y heredero Felipe, que ya tenía edad suficiente para gobernar (de hecho ya era rey de Nápoles y Sicilia).

En 1558, el rey Carlos falleció de paludismo después de pasar un mes de agonía y fiebre. En 1573, su hijo, el conocido Felipe II, trasladó los restos de su padre al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Su cuerpo se encuentra en la Cripta Real, también conocida como Panteón de los Reyes.

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